De una intuición del cliente a una pieza que se fabrica
Acompañamos al equipo desde la primera conversación hasta los archivos de producción. El encargo empezó siendo un rediseño y terminó cambiando cómo se arma la pieza.
Lo que se ve al lado es el proyecto terminado: la pieza, su gráfica y el sistema que permite que la familia siga creciendo.
Diseñar no es decorar el objeto: es decidir qué hace y cómo se fabrica.
Caso de estudio
El cliente llegó con una pieza que funcionaba pero que nadie entendía en el anaquel. Competía contra opciones más baratas y la única diferencia visible era el precio.
La restricción real no era estética: el molde existente obligaba a un ensamble de siete partes y cada una sumaba costo, tiempo y un punto donde algo podía fallar.
Empezamos por desarmar lo que ya existía y medirlo. Antes de dibujar nada hay que entender por qué la pieza actual es como es: casi siempre hay una razón, y casi siempre ya no aplica.
De ahí salieron tres rutas. Se maquetaron en volumen, se probaron en mano y dos se cayeron solas en la primera semana.
La pieza final se arma en menos pasos, usa un material que el cliente ya compraba y se reconoce a distancia. Lo tercero es consecuencia de los dos primeros, no un añadido.
El sistema quedó documentado para que el equipo pueda extenderlo a las siguientes referencias sin volver a empezar.
Estrategia: definición de territorio y criterios de decisión.
Diseño de empaque: estructura, dieline y gráfica.
Prototipo: impresión 3D y molde piloto validado con el fabricante.
Manual: reglas para extender el sistema a nuevas referencias.

Cuéntanos qué quieres diseñar y en qué etapa estás. Respondemos con una primera lectura del proyecto, sin compromiso.